El hecho de que sea precisamente a una científica especializada en neuroanatomía, a quién le haya ocurrido un derrame cerebral, le confiere el doble interés científico y testimonial.
Ella llama a su experiencia “el derrame de la iluminación”, porque gracias a él, pudo experimentar en primera persona, los distintos “lenguajes” y funciones de los hemisferios cerebrales.
Explica, con gran emoción, como en pleno derrame, unas veces se sentía “sólida y aislada” (hemisferio izquierdo) y en el instante siguiente, perdía los limites de su cuerpo, “sumergiéndose en una energía de paz y liberación” (hemisferio derecho). Estas afirmaciones sobre la energía, son siempre difíciles de comprender.
Los Toltecas, oriundos del sur de Méjico, hace miles de años eran considerados como “hombres y mujeres de conocimiento”. Formaron una sociedad de maestros (naguales) en la ciudad de las pirámides llamada Teotihuacan. Se dedicaron a estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados, enseñando una manera de vivir que permitía un fácil acceso a la felicidad y al amor. Sus conocimientos esotéricos se han transmitido a lo largo de generaciones y parece que ha llegado el momento de transmitir esa sabiduría a todo el mundo.
Todas las culturas ancestrales e indígenas, consideraban el Universo como una Unidad o círculo, todo estaba conectado y el hombre era su centro. Fueron los descubrimientos de Isaac Newton y René Descartes los que crearon un modelo (paradigma) nuevo, donde la mente está separada del cuerpo y cada persona está separada del resto.
Este modelo de separación y aislamiento, es la base del pensamiento Occidental que constituye el paradigma científico-mecanicista actual, centrado en la materia, donde todo ocurre por una razón concreta (causa y efecto).
Newton describió el cuerpo como una maquina con dos motores; el cerebro y el corazón, y todo ello dirigido por el ADN. Este paradigma se centra en la materia y no le presta ninguna atención a la energía.
Pero desde hace más de 80 años, la física tradicional ha ido agotando sus argumentos, hasta que ha surgido la física cuántica y con ella, el cambio del actual paradigma científico-mecanicista, por el paradigma de la ciencia de la conciencia. Se ha pasado de estar centrados en la materia a prestar atención a la energía.
Se ha comprobado (con los magnetoencefalogramas) que los pensamientos emiten campos de energía que se pueden “leer” a través de la activación neuronal. Estos pensamientos transmiten información, que a su vez, influye en nuestro cuerpo.
Se ha visto que la propia creencia (en lo que se cree) es la medicina más potente que existe. Una creencia puede llegar a invalidar a la propia biología agrediendo al cuerpo, o nos puede sanar a través del efecto placebo (un tercio de las curaciones en medicina se deben a este efecto, independientemente de las técnicas utilizadas para curar). Ese efecto placebo, se crea a través de los campos de energía creados por nuestras creencias.
Si quiero sintonizar un determinado programa de televisión, debo apretar la tecla correspondiente; sino, a pesar de que el programa está ahí, no lograré sintonizarlo. En términos de energía, esto quiere decir, que tendré que fijar mi atención (pensamiento) en alinearme con lo que quiero (apretar la tecla) y entonces obtendré la información que busco (el programa de televisión). La información siempre ha estado y está ahí.
Parece que todos y todo, estamos conectados (hemisferio derecho) a una gran malla cuántica de energía.
La Dra. Jill Bolte, a través de su derrame, tuvo acceso a estas experiencias de energía. Al final de la conferencia, preguntó a los asistentes, en que hemisferio preferirían “vivir”.
Para los que hayáis contestado que os gustaría vivir en el derecho, pero resulta que vivís en el izquierdo, os voy a indicar una serie de ejercicios que facilitan la activación del hemisferio derecho:
· Pasear o el deporte en general. Si el cuerpo se mueve, el hemisferio derecho se activa.
· Escuchar música sola o con letra que no entiendas
· Hacer dibujos o representaciones visuales de tus objetivos o ideas
· Usar el humor (como una forma de liberarnos de la tiranía de la lógica y de la linealidad)
· Visualizar imágenes con la mente. Einstein decía “raramente pienso solo con palabras”
Os dejo con la conferencia, que dura 20 minutos y está subtitulada. Toda esta experiencia, la desarrolla la Dra. Bolte en profundidad, en su libro titulado Un ataque de lucidez (en Español). Que la disfrutéis. Continuará …

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