En otros post ya he explicado, como desde el momento del nacimiento, somos condicionados al ser sometidos al sistema de creencias de nuestros padres y círculo social al que pertenecemos; de tal manera, que vamos aprendiendo por un sistema de premios y castigos lo que "debemos" pensar, sentir y hacer en cada momento. Todo ese adoctrinamiento, nos va "desempoderando" y alejando de nuestro centro o verdadero SER.
Nacemos como UNIDAD y nos transformamos en POLARIDAD. Esto exige, que nos identifiquemos con un polo descartando el contrario. Debemos ser, según lo que dicte nuestro grupo de pertenencia, siempre amables, generosos, intelectuales, éticos, sociables, etc.
Aquellos aspectos que no encajen con el sistema de creencias en el que estamos inmersos, serán sencillamente rechazados, reprimidos y "enviados" a la sombra. ESTA, SERA LA DEPOSITARIA DE TODO LO QUE NO PODEMOS SER, PERO SOMOS.
Con todos esos "desechos" de nuestra identidad oficial, que no tienen cabida "legal" en nuestra vida, y que son "depositados" en la sombra; construimos nuestro Frankenstein o "Alter ego" particular. Crearemos personajes, que andarán sueltos por la vida a modo de zombis, habitando una falsa identidad y cuya misión principal será la de “reprimir” todos aquellos aspectos, que por nuestras creencias sean inadmisibles en nosotros.
Por ejemplo, si no se nos ha permitido la manifestación de la más minima muestra de desacuerdo y rabia, crearemos el personaje del hombre bueno y sumiso (los “buenísimos”, son "peligrosísimos" porque están “cabreadísimos”, por haber tenido que “tragar” mucho para ser queridos). Si hemos sido educados en la represión sexual por ejemplo, es más que probable que nos convirtamos en defensores extremos de la moral pública y privada, y así sucesivamente.
Tendrán pautas de conducta muy fijas, que atraerán como verdaderos imanes a sus complementarios. Así, siempre que haya un sádico, habrá un masoquista, siempre que haya una madre, aparecerá un hijo, y de esta manera, se irán consolidando lo que hemos llamado, verdaderos melodramas.
Serán personajes “sin fisuras”, profundamente reprimidos y en peligro constante de “explotar”. Todos hemos oído hablar, de personajes públicos; que en un momento dado, gozando de un determinado prestigio, se vinieron abajo al no poder controlar su sombra. Antes o después, se cumple el dicho de “dime de qué presumes y te diré de que careces”.
Tener sombra es normal, y esta; pugna por volver a nosotros, para así completarnos. Conviene tener muy presente que todos somos capaces de todo, y como muy bien decía Jung: “prefiero ser un hombre completo, que un hombre bueno”.
Se trata de saber gestionar esa dualidad luz-sombra. Lo que ocurre en realidad, es que en vez de enfrentarnos a nuestra propia oscuridad, la proyectamos en los demás, y lo que juzgamos o rechazamos del otro, es lo que menos nos gusta de nosotros mismos.
La psicoterapia debe ayudar a “recuperar” lo proyectado en los otros, enseñándonos a ver al “otro”, como un espejo en el que mirarnos, y así aprender a aceptar e incorporar la parte de nuestra sombra que “hemos depositado” en él.
Como expliqué en "La polaridad y la sombra en psicoterapia" (fichas 12 y 13), es absolutamente crucial para nuestro destino físico y espiritual; aceptar, integrar y transformar, nuestro lado oscuro o sombra, para poder vivir de forma plena.
Cuando dejamos conflictos internos sin resolver y aniquilamos emociones, alimentamos a la sombra, y antes o después, estaremos abocados a comportamientos autodestructivos.
Hoy os presento este magnifico documental (en tres partes y con subtítulos en español) que se llama EL EFECTO SOMBRA y que fue dirigido por Scott Cervine. En él se explican de forma actuada, muchos de los conceptos aquí expuestos, que al ser dramatizados os serán de más fácil comprensión.
Intervienen con sus comentarios, Deepak Chopra, Marianne Williamson y Debbie Ford entre otros. Especialmente interesantes, son los testimonios de personas que supieron enfrentar y vencer a su propia sombra.
Quiero acabar este post, con las siguientes palabras del magnifico psicólogo y sabio, Carl Gustav Jung, que dicen así:
“Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz, sino haciendo consciente la oscuridad. Lo que se hace consciente, se manifiesta en nuestras vidas como destino. No hay luz sin sombra, ni totalidad psíquica exenta de imperfecciones. Para que sea redonda la vida, no exige que seamos perfectos, sino completos; para ello se necesita la espina en la carne y el sufrimiento de defectos, sin los cuales no hay progreso ni ascenso”.
Espero que lo disfrutéis. Continuará …

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